
@article{ref1,
title="Técnicas intervencionistas para el tratamiento del dolor. Análisis de evidencias. Resultados de variables intermedias y el riesgo de no ver más allá",
journal="Rev. argent. anestesiol",
year="2005",
author="Flores, Juan Carlos",
volume="63",
number="6",
pages="378-401",
abstract="En los últimos 30 años, el uso de técnicas para el tratamiento del dolor en Europa, América del Norte, Australia, Japón, etc. pasó a ser habitual. Las emplean principalmente médicos anestesiólogos que las informan en un gran número de publicaciones científicas. En dichas regiones existen servicios de tratamiento del dolor en hospitales y organismos que acreditan servicios de salud, y en los últimos 10 años se comenzó a exigirlos en conexión con los servicios de anestesiología; además, se conoce alguna legislación que obliga a su utilización. Los tratamientos alternativos desarrollados en una investigación sumados a las mejoras introducidas en la tecnología disponible producen buenos resultados que crecen en forma logarítmica. El análisis de la evidencia científica a través de la evaluación de ECCAs aumenta su criticismo, y el creciente número de revisiones sistemáticas y meta-análisis es suficientemente concluyente para justificar el empleo de esas técnicas e informa lo que acontece en buena parte del mundo. Otras razones justifican asimismo la búsqueda de soluciones para pacientes que sufren dolor; dolor refractario o intratable con las opciones de tratamiento clásicas, menores o convencionales; aumento de la incidencia de depresión por dolor; elevada incidencia de suicidios recientemente registrados en meta-análisis; la existencia de guías de procedimientos publicados por sociedades científicas sobre distintas técnicas respaldadas por sólida evidencia; la demostración de la conveniencia en términos de costo/beneficio y costo/eficacia de la aplicación de estas técnicas para devolverle a la persona la calidad de vida perdida y disminuir el grado de discapacidad, además, desde luego, de aumentar la eficacia del sistema de salud en su conjunto y aumentar la accesibilidad de la población a soluciones simples y de impacto global. La medicina no cura la mayoría de las enfermedades, pero puede aliviar el dolor que las mismas provocan y prever algunos de sus más lamentables resultados, como la discapacidad, la depresión y el suicidio.<p /><p>Language: es</p>",
language="es",
issn="0370-7792",
doi="",
url="http://dx.doi.org/"
}